La guerra de los bots: Por qué la UE quiere que uses ChatGPT dentro de WhatsApp

Apenas hace unos días celebrábamos la caída del muro de Berlín digital con la llegada de la interoperabilidad en mensajería. Aplicaciones como BirdyChat demostraban que es posible hablar con usuarios de WhatsApp desde fuera de su ecosistema. Sin embargo, mientras esa batalla por la comunicación básica parece encauzarse, se ha abierto un nuevo y feroz frente de conflicto: la Inteligencia Artificial.

Esta semana (9 de febrero de 2026), la Comisión Europea ha lanzado una advertencia formal a Meta que podría redefinir, una vez más, nuestra experiencia diaria con el móvil. El motivo es claro: Bruselas acusa al gigante tecnológico de utilizar su posición dominante para favorecer injustamente a su propio asistente, Meta AI, en detrimento de competidores como ChatGPT (OpenAI), Claude (Anthropic) o Gemini (Google).

El «Internet Explorer» de la era moderna

En este artículo analizamos las claves de esta nueva disputa legal, qué significa para el usuario de a pie y por qué el futuro de los chatbots en WhatsApp podría parecerse mucho a una «App Store» de inteligencias.

Para entender la gravedad del asunto, hay que mirar atrás. En los años 90, Microsoft fue llevada a juicio por preinstalar Internet Explorer en cada ordenador con Windows, dificultando que los usuarios eligieran otro navegador. Hoy, la historia rima.

WhatsApp tiene más de 3.000 millones de usuarios activos. Desde hace un año, Meta ha integrado su botón de «Meta AI» (ese círculo azul iridiscente sobre los chats) en una posición privilegiada. Si quieres ayuda de una IA, la tienes a un clic. Pero, ¿y si tú prefieres la capacidad de razonamiento de Claude o la creatividad de ChatGPT? Actualmente, para usarlos, debes salir de WhatsApp, abrir otra app, copiar el texto y volver. Una fricción diseñada intencionalmente.

La Ley de Mercados Digitales (DMA) es muy clara al respecto: un «Gatekeeper» (guardián de acceso) no puede realizar autoclasificación preferente. Es decir, no puede usar su plataforma (WhatsApp) para empujar su propio producto (Meta AI) aplastando a la competencia antes de que empiece el partido.

¿Qué exige exactamente la Unión Europea?

La advertencia de la Comisión no busca prohibir Meta AI, sino nivelar el terreno de juego. La visión de los reguladores europeos para los chatbots en WhatsApp es un sistema de elección libre y neutral.

Imagina que estás en un grupo de amigos planeando un viaje y necesitas ayuda. La propuesta de la UE es que, al escribir el comando de invocación (por ejemplo, un «@»), se despliegue un menú donde tú hayas preseleccionado tu IA favorita.

@MetaAI: Para generar imágenes rápidas.

@ChatGPT: Para buscar información turística en tiempo real.

@Claude: Para resumir los 200 mensajes que no has leído.

@Gemini: Para calcular el presupuesto compartido en una hoja de cálculo.

Técnicamente, esto es posible mediante APIs abiertas, similar a cómo funcionan los bots en Discord o Telegram desde hace años. La diferencia es que Meta se ha resistido a implementarlo en WhatsApp bajo el pretexto de la «simplicidad y seguridad», un argumento que Bruselas ya no compra.

El argumento de la privacidad: ¿Excusa o realidad?

La defensa de Meta ante esta exigencia se centra, como era de esperar, en la privacidad. La compañía argumenta que abrir la puerta a chatbots en WhatsApp de terceros implicaría enviar datos de los usuarios (el contenido de las preguntas) a servidores externos que Meta no controla (los de OpenAI o Google).

«No podemos garantizar el cifrado de extremo a extremo si el usuario invita a un bot ajeno a la conversación», ha declarado un portavoz de la compañía esta semana.

Sin embargo, los expertos en ciberseguridad señalan que esto se soluciona con transparencia. Al igual que cuando haces clic en un enlace de YouTube dentro de WhatsApp sabes que estás «saliendo» a YouTube, el usuario debería ser notificado claramente: «Estás a punto de enviar este mensaje a ChatGPT. Meta no se hace responsable del tratamiento de datos que haga OpenAI». La clave está en el consentimiento informado, no en el bloqueo preventivo.

El impacto en WhatsApp Business: La verdadera mina de oro

Aunque la discusión pública se centra en los usuarios individuales, la verdadera batalla comercial está en WhatsApp Business.

Miles de empresas utilizan WhatsApp para atender a sus clientes. Hasta ahora, Meta las empujaba a utilizar sus herramientas de automatización basadas en Llama (su modelo de IA). Si la UE gana este pulso, una tienda online podría integrar legalmente a un agente de Claude Opus (famoso por su empatía y precisión) directamente en su canal de atención al cliente de WhatsApp, sin pasar por el aro de la tecnología de Zuckerberg.

Esto democratizaría el acceso a la mejor tecnología para las PYMES. Una pequeña librería de barrio podría tener un bot «librero» experto basado en un modelo literario específico, y no el bot genérico de Meta.

Hacia un sistema operativo de IAs

Lo que estamos presenciando en febrero de 2026 no es solo una disputa legal; es el diseño de la arquitectura digital de la próxima década. WhatsApp se está convirtiendo en algo más que una app de mensajes: se está transformando en un sistema operativo en sí mismo.

Si la UE logra su objetivo —y el historial reciente con el USB-C y las tiendas de apps alternativas sugiere que lo hará—, los chatbots en WhatsApp dejarán de ser un monólogo de Meta para convertirse en una conversación plural. Ganaremos la libertad de elegir qué «cerebro» queremos que nos asista, fomentando una competencia donde las IAs tendrán que luchar por ser las mejores, y no solo las que vienen preinstaladas.

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